Acerca de Jaute

Mi tristeza es mi segunda piel. Contemplo sus efectos, una vez que el vaho desaparece del espejo: los ojos opacos que no requieren ya gafas de sol pues hacen evidente que no tengo un alma de la que ellos puedan ser ventanas; y salgo a la calle sin consultar el tiempo porque esta capa que me cubre de pies a cabeza es aislante y no recuerdo ya cómo se queman al sol los incautos ni lo que es el viento cortante de enero. No me cansa caminar pues me arrastra el tedio y jamás veo cuánto camino queda por delante: no sé mirar en esa dirección.

Que el Gran Genoma nos bendiga a todos

Cena-navideñaA la nenita, Violeta, de unos seis o siete años, se la habría confundido fácilmente con aquélla del abriguito rojo que salía en una película muy, muy antigua, que algunos se empeñaron en catalogar como clásico, pero que la mayoría de vosotros no habréis visto. Y sólo por el color de su abrigo. En cuanto a su madre, que tiraba de ella entre los maravillados viandantes, las orquídeas, los cristales Swarovski, espumillón y guirnaldas y un sinfín de precoces decoraciones de Beldad—pues habían asomado sus naricitas respingonas toda clase de tallas a principios de noviembre— ésta habría podido confundirse con cualquiera de nuestras bellas, cívicas, ejemplares ciudadanas.

—Mamá, ¿qué es un podre?

—¿Un podre?… Hum… No sé, hija. ¿Qué es un podre? Sigue leyendo

Como un perra

Mujer anzueloLos perros no tienen conciencia del mañana ni del ayer. Si tienes un perro y un trabajo, cuando sales de casa para ir a trabajar, tu perro se siente abandonado, dejado de la mano de dios —o de la tuya— y unos minutos después comienza vivir el resto de su vida, de la forma más inconsciente, sin ti.

Quizás recuerde que hay vidas más alegres; es entonces cuando acude a la cocina, al jardín, a la terraza o a donde quiera que le dejes el cuenco decorado con un hueso, lleno hasta arriba de pienso, justo al lado de la palangana que tu madre te compró para que puedas fregar los platos igual que ella: con 5 litros de agua calentita y una sola gota de Fairy —hay que ahorrar— también llena de agua, sin Fairy, pero con otros elementos más o menos abundantes dependiendo de las molestias que te tomes a la hora de limpiar para tu mascota. Sigue leyendo

Charla motivacional navideña a los empleados de Muchinacional, S.A.

Hendrix—Buenas tardes a todos. Me llamo Jesús, como ya sabéis todos los que hayáis leído la convocatoria y el cartelito de la entrada…— se oyen risitas entre los asistentes. —Ante todo, me gustaría agradeceros vuestra presencia; me parece admirable que vosotros, después de toda la jornada de trabajo, que estaréis deseando llegar a vuestras casas o que, casi con toda probabilidad, tenéis planes más atractivos para la tarde de un viernes, como, por ejemplo, ir a ver El Hobbit… qué genio el Jackson, ¿eh?… —murmullos de aprobación— Aunque con los Sigue leyendo

De limón, limonada

Supongo que no es lo habitual ir confesando estas cosas, estos errores fatales —demencias de algún dios con complejo de inferioridad, diría yo— cuando se trata de contar hazañas, de las leyendas de ligoteos de un infiel resabido y sin causa —¡ja!, eso mismo lo habría llamado mi ex-mujer— pero es la verdad, y ya que estamos haciendo un ejercicio de honestidad, allá va: me encontré en esa cita a oscuras, que no era totalmente a ciegas, con un ramo de flores y una pequeña erección de esas que suele provocar una gran expectativa, frente a mi madre.

Vale, ahora pensáis que se trata de una de esas comedias que cuentan los chistosos entre copa y copazo. Y no; no es eso. Sigue leyendo

A estas alturas, la historia de siempre

Por lo que no hay demasiado que contar.

Él cantaba a menudo, en una especie de broma, aquello de por eso no es extraño que tú estés loca por mí mientras se afeitaba su barba rala frente al espejo, sucio de salpicaduras de agua de “mojamos un poco el peine, lo pasamos por el pelo y listo”, de gotitas de pasta de dientes diluida en saliva, del contenido de alguna que otra espinilla y, sobre todo, de no limpiarlo porque, si echamos bien las cuentas, llevaba separado tres meses y, desde que ella se marchó, nadie había limpiado —cómo iba a ser de otra forma si después de marcharse ella sólo había quedado él. Sigue leyendo

La blanda voluptuosidad que se ahogó en una infusión laxante

Mi jefa casi tuvo un accidente: —Con un todo-terreno, ¿sabes?— me lo explicaba mientras nos tomábamos el café de las ocho y media; aún habría otro a las diez y el siguiente, a las tres y media, después de comer —La cosa es que me encanta ese coche, ¿sabes? tan voluptuoso— dijo, apunto de escupir al pronunciar la P. Sigue leyendo

Tautología

Cines Ábaco, San Vicente del Raspeig, 15 de agosto de 2012, a eso de las 21:20 horas:

La película está en sus últimos 5 minutos cuando de pronto… Alguna criatura empuja a través de las costillas del ingeniero alienígena y… Alguien grita:

—¡Anda! ¡Pero si es un alien!… Quiero decir que es un alien como los de Alien

—Claro— el vecino resuelve sus dudas —, se trata de la precuela de Alien.

Sigue leyendo

El hombre orquesta lo inició todo

El hombre orquesta paseaba con su guitarra más pequeña y portátil repartiendo buen rollo. Estaba cubierta de sellos de sus viajes alrededor del mundo porque la había llevado a todas partes. Además, no era sólo una guitarra: del clavijero colgaba un sonajero y, en la caja, por debajo del puente, interrumpiendo el arco que dibuja la mano después de rascar la cuerda buscando el reposo, había pegado un timbre de bicicleta. El hombre orquesta también llevaba una armónica sujeta al cuello, frente a sus labios, lista para ser besada, pero a una distancia prudente, por si necesitaba espacio para las palabras. Sigue leyendo

Más sabe el diablo por viejo

La vejez tiene sus cosas, como el despiste y el olvido; por ejemplo, yo me olvidé de que el día 3 de este mes cumplía 4 años de entradas colgadas ahí, en la nube. Pero la vejez también aporta sapiencia y mañas, por eso esta entrada quedará fechada a 3 de agosto, como si mi desliz nunca hubiera tenido lugar —maravilloso WordPress.

Lo cierto es que también lo olvidé el año pasado. Debe de ser la pereza que provoca el paso del tiempo… Sigue leyendo

Los deberes

No cuesta mucho llegar a esta conclusión: una vez muertos los dioses, el infierno desaparece con ellos. Es sencillo. Sin embargo, nadie en el comité formado por los altos cargos de los monopolios energéticos e industriales, los directivos de los mayores centros comerciales, las compañías de comunicaciones, los bancos y las autoridades políticas, había pensado en ello hasta que el director hizo la preguntita de marras:

—Como sabe cualquiera que no limite su interés acerca del estado de las cosas a la sección de deportes, crece el descontento entre los ciudadanos, nos maldicen, están atemorizados por las políticas de austeridad de las que nos culpan y se niegan a vivir por encima de sus posibilidades; así que la pregunta es: ¿han pensado ya en alguna acción para contrarrestar sus karmas, alguna penitencia?

Sigue leyendo