El bosque

Un test sin resultado

Mi pinarSiempre que camino por aquí prefiero hacerlo sola, al principio porque fui incapaz de encontrar a alguien que me acompañase pisando las mismas flores, escuchando los mismos pájaros y viendo el mismo atardecer; después porque aprendí a disfrutar del secreto de este paseo por un bosque en el que sólo yo sé orientarme, escurrirme por los pasillos estrechos guardados por los árboles que en estas fechas comienzan a desangrarse.

A mis pies una alfombra hecha de retales rojos, amarillos y verdes mulle mis pisadas y, sin embargo, veo las piedras de ámbar a tan sólo unos metros de distancia y sé que el lobo me espera agazapado. Nunca sé bien si me oye llegar o si está siempre esperando. No le temo pues somos viejos conocidos. Yo sé que el bosque es suyo y él sabe que no, que en realidad es mío. Camino hacia él, que ahora se yergue, avanza en mi dirección. Me paro un momento, sintiendo cómo el sobresalto de la duda hunde mis pies en la tierra. Pero el lobo, que ha llegado a mi altura, se sienta. Mi mano se estira hasta la cabeza del animal para frenarse a tiempo con el recuerdo del peligro: no tientes a la suerte. Finalmente él mira hacia delante, que es ahora lo que yo dejo atrás, y continúo mi paseo.

Cuando llego al claro sé que tengo que mirar al Este para ver la casa a medio esconder entre las encinas. No es la casa de mis sueños; pero es la casa con la que he soñado: hace tiempo que su fachada no es blanca ni de ningún otro color que pudiera sugerir un niño que no sabe contar los años. Es grande por necesidad pues albergó todas las historias ya olvidadas por los míos y que ahora yacen amontonadas en esa entrada, a los pies de una verja siempre abierta de par en par. Está oxidada y canta cuando ve pasar el viento. A mi paso no dice nada.

Cuando me acerco puedo ver las columnas que sujetan mi terraza, albergando el cenador, cubiertas de enredaderas sin flor. Veo la mesa de madera maciza, desnuda. Me siento a ella un momento y leo los nombres de los niños que grabaron con un soldador una mañana de verano. Toco el mío y apenas percibo el relieve.

Doy la vuelta a la esquina para encontrar las escaleras exteriores que llevan a la planta de arriba. No estoy segura de que soporte ya mis pasos después de tanto tiempo, pero la subo igualmente para llegar a esos tres dormitorios, todos consecutivos, todos comunicados por dinteles sin puerta excepto por el primero aunque, de todos modos, he encontrado abierta, formando ese laberinto sin izquierdas ni derechas. Ya no están los colchones de lana que se tragaban los miedos nocturnos. Están las camas: dos por habitación. Así, desnudas, me parecen despiadadas. Desde las ventanas, que ahora están cerradas, se accede, de un salto, a la terraza que siempre llamé mía. Por qué no había otra forma de salir a ella es algo para lo que nunca encontré respuesta más que la del descuido.

Salgo por donde he entrado. Bajo de nuevo las escaleras, esta vez con más cuidado pues noté al subir que la barandilla está floja. Miro hacia abajo cuando quedan tres escalones para ver bajo el último una de las tazas blancas. La recojo al llegar al suelo y observo que el latón no pesa, pero el desconchado del esmalte blanco sí. El borde de cobalto sigue intacto. La deposito en una esquina de la mesa, y vuelvo al camino tras la verja oxidada.

Hay cerca de dos kilómetros al lago que está al Oeste, pero no estoy cansada y llevo tiempo pensando en llegar a él. Pensaba en eso incluso antes de comenzar este largo paseo. Mi anticipación me lleva deprisa y, mucho antes de lo esperado, alcanzo a ver el pequeño muelle cuyo único uso conocido en este extremo es el de hacer de trampolín.

No hay nadie que pueda verme; por eso me tumbo en las maderas cubiertas con algo de musgo antiguo, sobre mi pecho, mi cabeza colgando poco más de un metro por encima del agua. Al estirar el cuello mis ojos pueden mirar en linea recta, adivinando dónde acaba este mar dulce que parece una gruta con forma de ojal excavada en la roca.

El agua es negra, sin fondo posible. Y sé que está helada; puedo oler su frío. Aún así, me levanto y me quito las botas y, después de pensarlo un momento, todo lo demás. Pero no me tiro de cabeza. Si veo el fondo negro que no es el fondo, sino mucho más, cambiaré de idea. Me giro dándole la espalda al agua, desplazo mis pies hasta que mis talones sobresalen presintiendo el vacío. Estiro los brazos, los dejo caer, los vuelvo a alzar. Inspiro todo el aire combando los árboles que crecen metros atrás, provocando algo de oleaje. Mis dedos apuntan al cielo. Tomo impulso desde mis piernas y salto dibujando un arco hacia atrás. Llego al helor negro casi inmediatamente. Abro los ojos aunque no hay nada que yo pueda ver. Venzo el estremecimiento a la vez que subo a la superficie. El lago parece distinto desde aquí: imposible de cruzar. No es necesario hacerlo ya que siempre me gustó más este lado. Nado hasta las rocas que me parecen más cercanas y que puedo usar de peldaños para salir. Tengo mucho frío, pero no me importa: podría saltar otra vez. Pero lo que hago es vestirme a toda prisa ya que el sol me parece ahora muy bajo y no quiero pasar la noche aquí, ni en la casa vieja, ni con el lobo. Comienzo, pues, a desandar el camino de todo el día, esperando llegar a tiempo al que ha sido mi primer paso esta mañana.

Este es un test psicológico que he intentado un par de veces, posiblemente, ignorando el guión en demasiados puntos. Tampoco sé qué significan las respuestas, pero las preguntas son estas:

    1. Caminas por un bosque pero, ¿solo o acompañado?¿Quién te acompaña?2. Te encuentras con un animal. ¿Qué clase de animal?

    3. ¿Cómo interactúas con el animal?

    4. Caminas hasta llegar a un claro. Ves una casa: la de tus sueños, ¿qué tamaño tiene?

    5. ¿Tiene rejas?

    6. Entras en la casa, llegas al comedor, con una mesa. ¿Qué ves sobre la mesa?

    7. Sales por la puerta trasera y ves una taza tirada en el suelo. ¿De qué material?

    8. ¿Qué haces con la taza?

    9. Caminas hasta llegar al límite de la propiedad. Estás a la orilla de un cuerpo de agua. ¿Qué es exactamente ese cuerpo de agua que estas viendo?

    10. ¿Cómo lo haces para cruzar el agua?

Anuncios

2 pensamientos en “El bosque

  1. Jaute, me gusta cómo has utilizado el test como guión. Yo sí conozco el resultado. Aquí tienes el significado de las preguntas:
    1. La persona que te acompaña es la persona más importante en tu vida.
    2. El tamaño del animal que viste representa la percepción que tienes sobre el tamaño de tus problemas.
    3. El grado de interacción que tienes con el animal representa cómo manejas tus problemas, es decir, cómo eres de pasivo o de activo ante un problema.
    4. El tamaño de la casa de tus sueños representa lo ambicioso que eres para resolver tus problemas.
    5. Si no ves ninguna reja, indica que eres una persona muy abierta. La gente para ti es bienvenida a cualquier hora y en todo momento. Por otro lado, la presencia de una reja en la casa, indica una personalidad más cerrada. En este caso, eres una de esas personas que preferirían no recibir a ninguna visita que no hayas estado esperando.
    6. Si en la mesa no viste comida, gente o flores, entonces generalmente eres una persona infeliz.
    7. La durabilidad del material del que está hecha la taza representa la forma en que tú percibes la durabilidad de la relación que mantienes con la persona de la respuesta número 1. Por ejemplo, si viste una taza de hielo seco, de plástico o de papel, entonces es una relación desechable. Pero si por otro lado, tu taza es de metal o de cerámica, entonces la percibes como muy duradera.
    8. Lo que hayas decidido hacer con tu taza representa tu actitud hacia la persona nombrada en la respuesta número 1.
    9. El tamaño del cuerpo de agua que viste representa el tamaño de tu deseo sexual.
    10. Cuánto te mojes al cruzar el agua, indica la importancia relativa de tu vida sexual.

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s