La jartibilidad rezumante

Qué es ser jartible me lo explicó un amigo gaditano de Cádiz-Cádiz (hola Alter, un besote. Te vi pasar anoche dos veces pero no pude abrirte la ventana porque andaba yo peleándome con los botones de la camisa de once varas que llevaba puesta y que no me apetecía tener que vestir hoy y, entre ponte bien y estate quieto y vísteme, o desvísteme, despacio que tengo prisa, al final me dio la hora de irme a dormir) no predicando con el ejemplo, sino aprovechando que yo despepitaba las inmundicias de mi exceso de tolerancia con algunos individuos de actitud singular. Y es que a todo el mundo parece hacerle gracia que mi furia interior (que es el combustible de mi motor, según los del eneagrama —y qué saben ellos de mecánica—) no dé para “asertividad” que, como dice otro amigo que no sabe que lo es, no existe. La pregunta es: ¿cómo puedo hacer imperar mi santísima voluntad (santa por no conocer pecado, está claro, aún no he tenido ocasión o valor para su mancillamiento) cuando no puedo ni mentar el concepto en mi lengua madre?

La cuestión es que hoy es un día especial: le dedico este día que no es ni soleado ni gris, sino todo lo contrario, a todos los jartibles del mundo. Esos seres pobres de espíritu y aun así cargantes como ellos solos. Esos que te cuentan batallitas del tipo que, como diría F (hoy no se salva nadie), “no me la trago ni doblá“. Esos que teniendo un autobús vacío se tienen que sentar a mi lado y que, para colmo, se traen consigo un trasero que no es que encuentre difícil la coexistencia con el mío, es que la hacen imposible en el mismo plano, es que para estos casos se sacó de la manga Charles H. Hinton la cuarta dimensión de perpendicularidad imposible. Pobrecitos míos que no saben qué hacer ya por retener la atención ni el afecto.

Y me disculpo por la jartibilidad que he prodigado a los tolerantes como yo y que se hacen llamar amigos míos con más ahínco (ésta va por ti; no creerías que te olvidaría, ¿verdad?) cuanto más jartible me encuentro.

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5 pensamientos en “La jartibilidad rezumante

  1. Todos tenemos nuestro puntillo, aunque unos más que otros jajajajaja. No va con segundas… pero con mucho ahínco! Como cuando chupas de la cachimba, bella donete.

    En menos de cuatro días estamos en la tienda de campaña, aunque puede que nos toque dormir dentro de la casa. Qué haremos?? Montaremos la tienda en el garaje??

  2. Por cierto, que lo de la coexistencia de tu trasero con otro me ha hecho mucha gracia. No sé por qué, no me lo preguntes. Y no, no he pensado en G. y no he pensado en él por ninguna razón en particular, no me lo preguntes. Solo he pensado en tu trasero luchando contra otro por el poder y me ha hecho rracia.

    Es todo tannnnn voluptuoso… jajaj

  3. No sé ni qué contestarte… Amén a todo (?). Excepciones:
    1) Yo duermo en el campo y si no se puede me paso a la finca del vecino que seguramente tiene un prado más verde.
    2) El trasero del jartible no es de nadie que ni tú ni yo conozcamos: es un trasero ficticio añadido con fines dramáticos y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
    3) Mi trasero, culo para los amigos, es el que es y no se puede definir con un adjetivo, y es esto, sin duda, lo que te tiene confundido.

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