(In)Contables

  • Caídas, golpes y cortes en general: 96.502 (soy un pelín patosa)
  • Cuando aprendía a montar en bici pero no a frenar a tiempo y mi padre me dijo que era una borrica y que, a lo mejor, me tendrían que amputar las piernas por los destrozos que me había hecho en las rodillas: 1.327 (el desollamiento que me practiqué era digno de verse)
  • Por la única torta que me ha dado mi madre: 300 (quise dedicarle un número redondo)
  • Tras el accidente de moto con mi padre, en el que volví a dañarme una rodilla, tras 10 metros de vuelo sin motor, impulsada por la inercia y mis pocas ganas de estar en ese lugar a esa hora precisa, y un aterrizaje de lo más forzoso (después de todo, no sé volar) sobre una roca enorme: 2 (a escondidas para no atormentar al hombre con sentimientos de culpa)
  • Cuando me separaron de mi más querido amigo y primer amor: 5.000.001 (repartidas en incomodísimos plazos a lo largo de dos años)
  • Cuando suspendí por primera vez y me estrené, además, suspendiendo 7 asignaturas a la vez y mi padre me castigó sin salir “para los restos”: 4 (descubrí cómo escaparme por el balcón de mi dormitorio sin dejarme ninguna de las rodillas en el intento)
  • Cada vez que no quise y me vi obligada a confesarlo: 400 (sale a unas 80 por ocasión)
  • Cada vez que no quisieron (me) y confesaron: 1500 (sin desglose)
  • Al despedirme de la flor de colores vivos: 10 (incluso entonces fue su alegría contagiosa)
  • A la marcha del hombre más sabio, generoso, cariñoso, galante… Sencillamente encantador, que he conocido: 3 (se fue tras la flor)
  • Ocho años de oscuridad: 952.288
  • El día que pensé que no podía más: 1 (ni eso podía)
  • El día que supe que sí que podía, con eso y con lo que hiciera falta: 543 (en el hombro, cuarto de baño y sofá de una amiga)
  • Durante una borrachera de las malas, de esas que se cogen para olvidar, a solas: ? (me olvidé y no había nadie para contar por mí)
  • El día en que descubrí que no hacía falta que me ahogase, que podía nadar: 26 (en el hombro de un amigo que me abrazaba en ese momento)
  • Cada vez que la injusticia, la desigualdad, el abuso de los que soy testigo me rompen el corazón hasta el punto de que creo que es la última vez que seré sensible a ello, que me voy a tornar un ser vacuo e indiferente como tantos otros: 8 x ocasión x 14 veces al año = 2.464
  • Ayer: 13

Debería haber un océano a mis pies, pero se evaporan.

Se evaporan cuando me río. Cuando me sonríen.

Todos los días me río. Me dan ataques de risa y ésta es mucho más abundante y frecuente que mis lágrimas.

A veces incluso río a la vez que lloro.

Las lágrimas se evaporan y las risas viajan a la velocidad del sonido, por eso llegan más lejos; por eso son incontables. Por eso llorar no merece ni la pena que lo haya provocado.

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5 pensamientos en “(In)Contables

  1. Qué fort, nunca me contestaste… lo malo es que yo tampoco me entero cuando lo haces porque por mucho clik que hago en “recibir subsiguientes comentarios por correo”… nada. Qué hijos de puta.

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