Al doblar esquinas romas

esquina 2 CosquinEs la sensación de caminar en círculos, incluso rodeando las murallas que se planificaron sobre el papel cuadriculado de mi vida.

Doblar la esquina para encontrarse con la misma calle. Tropezar con otros viandantes y envidiar su sorpresa: nunca me han visto antes doblar la esquina, roma ya por mi afán en sujetarme a ella; consumida por mi paso y el de otros.

Se hunde la acera en el recodo para ser lecho de charcos en días grises; para marcar diferencias en el camino de los días soleados. Para advertir, si fuera necesario, que este camino ya ha sido recorrido, que ya he dado otra vuelta; que a la vuelta de esta esquina está mi calle.

Podría tropezar sin caer y, por costumbre, sentir la caída del otro, la de ese que viene de frente, la del foráneo, la del distraído, la del que no sabe agarrarse, la del indeciso que escogió mirar a mis pies, para adivinarme, en lugar de mirarme a los ojos.

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