No sé cómo llamar esto

No lo sé. Y no lo sé porque no tengo ni idea de lo que va a salir.

Envidio a la inmensa mayoría de los bloggers (creo que fue el aviador quien me llamó esto mismo una vez y se equivocó). Me los imagino ahí, sentaditos delante de sus monitores; se remangan ligeramente, alzan las manos y, de pronto, las dejan caer sobre el teclado igual que haría un pianista conocedor tanto de la impaciencia como de las expectativas de su público. Con seguridad, sin miedo al fracaso. Sus dedos ágiles alcanzan todas las letras y no dudan ni por un instante cuál será la próxima pulsación. Ya saben qué van a escribir. Lo han pensado y quizás hayan hecho hasta borradores. Y ningún carácter, ningún signo de puntuación es al final en vano. Porque sabían qué iban a decir. Esta es la bendición del propósito.

Yo carezco de semejante intención. Me limito a desahogarme, para el perjuicio de los incautos que caen por aquí buscando otras cosas: carne, carne humana, carne al vacío, carne cruda, carne humana especial (esa es la mía, sí señor) y la verdad sobre la carne; por qué me olvidas, buscas mis besos, por qué los hombres sólo buscan sexo (seguro que no todos e, igualmente, eso: ¿por qué? Y, también, ¿por qué nosotras no?); variedades de tinte rubio y tintes de mercadona; cómo escapar de desiertos; qué regalar por San Valentín (creo que quedó claro hace ya bastantes entradas que la fecha era un truco de joyería y he de añadir que, puesto que hemos acordado previamente que los hombres sólo buscan sexo, sólo una mujer podría indagar en internet acerca del regalo perfecto); unos pocos llegan aquí preguntando por Ozonox, lo que no me sorprende, y por la Paca (te dije que te lanzaría a la fama).

Vale, ya van dos párrafos y, llegados a esta altura, resultará imposible engañar a nadie. La confesión parece la única salida: no tengo absolutamente nada que decir. Pero, “¿por qué escribes entonces?” podría preguntarme el próximo incauto que —a ver si adivino— buscaba partituras para tocar en piano con teclas de pino. Pues escribo porque es sábado y, para más indicaciones, es un sábado, como alguien ha calificado hoy ya, mísero. En realidad, la calificación ha sufrido una actualización (acabo de comprobarlo en su status) y ha pasado a ser ya una gran puta mierda de todo. Parece ser que hay quien se encuentra peor que yo.

Y no es que me encuentre mal. Sencillamente tengo uno de esos días tontos. Yo tendría que estar hoy con alguno de esos hombres apuestos y galantes (no hablo de Juanma, Laura, y el plural es correcto: conozco a varios ejemplares) que puede que busquen, o no, sólo sexo pero me voy a quedar sin dar respuesta a la pregunta del millón porque tenía que quedarme en casa, trabajando bajo amenaza de quedarme sin mis merecidas vacaciones —mi jefe ha amenazado con cancelar la Semana Santa (o sea, que este año igual comemos carne en viernes santo) si esos inútiles informes no decoran la aún más inútil presentación con la que ha decidido limpiar el culo a su jefe, mi jefazo, el martes por la mañana— y, la verdad, le creo muy capaz de intentarlo y, lo que es peor, me considero a mí misma capaz de decirle que se meta mi puesto de trabajo allí donde amargan los pepinos. Pero hay crisis económica, al parecer, y no es un buen momento para reivindicar mi condición de currante de la CE, o sea, con derechos humanos preservados por los desinteresados representantes sindicales.

Y he trabajado, pero en algún momento he decidido que era hora de hacer una pausa (creo que ha sido después de comer) y me he dicho: “pues voy a aprovechar para ver Camino“. Soy de lágrima fácil y la peli me ha compungido bastante y he comenzado a sentirme muy melancólica. “Vale, pues ahora veré Los girasoles ciegos cuyo contenido político y denuncia acerca de las atrocidades que trae la guerra me enfurecerá, en todo caso, y acabaré como he empezado esta mañana. Deberías recordar cómo te pasaste llorando dos horas antes de ayer viendo El niño del pijama a rayas. Ya, pero es que el jueves sí que fue un mal día. Vale, si tú lo dices…” Menuda llantina con los girasoles. Hasta vergüenza me ha dado bajar a por café sabiendo que me preguntarían si había estado llorando y por qué. “Vale. Rematemos la faena con La conjura del Escorial que con ésta no hay peligro. No puede haberlo”. Pero resulta que también pagan justos por pecadores…

Así que me he ido al blog de Iván Rojo. Tenía una entrada nueva: ha malherido a su hermano pequeño. Esta vez sin secuelas. Podría ser peor: podría haberle matado. Y, a pesar de todo, o precisamente por ello, qué bien lo cuenta.

Estoy de un humor insuperable por lo lamentable, claro, y divagando acerca de todo lo que no tiene importancia alguna y así es cómo me salen estas parrafadas sin peso que tampoco ofrecen, hay que decirlo, más desahogo que la risa que pueda causarme mañana descubrir qué buscaban en realidad los que se han encontrado aquí, conmigo.

En fin, me voy a ver otra peli. Posiblemente una comedia.

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7 pensamientos en “No sé cómo llamar esto

  1. Dicen que no hay que invocar al demonio pues al final aparece… Retiradome has de mi exilio comentaril (palabra que dudo que exista pero me venia al pelo).
    Por alusiones, dos en la misma entrada… casi se diría que me echas de menos… Primero decir que no creo que pase nadie por tu blog preguntando por Ozonox, no soy tan famoso (ni creo que lo sea hasta que robe el furgón blindado… ejem). A continuación iba a hacer una disertación sobre porque tu si eres una blogger y no yo pero después de leer el resto de la entrada mejor me la ahorro para otro día… (así ya tenemos futuro tema de conversación).

    Que malos que son esos días tontos… Esos días premonizados (premonizar, de premonición, estoy ampliando el diccionario de la RAE) en los que al levantarte de la cama, nada mas poner un pie en el suelo ya sabes que es un error pero has de levantarte igual para ver como poco a poco se van cumpliendo todos tus malos augurios. Si ya se que esto como ayuda es una mierda, que quieres, no soy psicólogo, lo mas que puedo decir es que te comprendo, que yo también he padecido (no hace mucho hablaba de uno) días de esos… ya sabes, mal de muchos consuelo de tontos.

    Lo que si ya me veo en la obligación de decir, a tenor del regusto amargo que por lo general dejan la mayoría de tus últimas entradas es que sumergirse con actitud sumisa en la oscuridad abisal, si bien suele ser bueno para la literatura no creo que sea la mejor actitud a tomar de cara a disfrutar mínimamente en esta vida y puesto que no estoy muy convencido de que haya otra después, aun a sabida cuenta de que me estoy metiendo donde no me llaman he de recomendarte encarecidamente que te esfuerces y luches un poco por salir de esa espiral en la que te encuentras inmersa.
    Y para finalizar… hablemos de sexo (vaya por delante que la x de mi seudónimo es debida a la aritmética no a la pornografía)… No voy a entrar a discutir si los hombres solo queremos eso o si las mujeres que es lo único que buscan son como las meigas, que no existen pero haberlas haylas… Lo que si diré es que si por mi fuera yo lo impondría por decreto ley para todo el mundo, al menos una vez a la semana. Y es que el sexo produce/libera la encima/hormona esa que te hace happy forever (lo siento, mis conocimientos de medicina se reducen a House y esto no es Lupus). Vamos que yo opino que en este mundo otro gallo nos cantaría si no hubiese tanto “mal follao”. Vamos, que como dijo Woody Allen (perdona si no es muy literal) “El sexo sin amor puede ser una experiencia vacía, pero como experiencia vacía es de las mejores que conozco”.
    Besos electrónicos teledirigidos marca ACME.

  2. Jajaja… Excelente. Me alegra haberte sacado tu madriguera diabólica. Hoy, sin embargo, te equivocas… No hay que confundir el sarcasmo con la amargura (piensa que he necesitado ver pelis tristes para llorar). Ni un día tonto porque sí con uno que es tonto por la voluntad de mi jefe, y en el que hay que trabajar cuando el cuerpo pide marcha. Y sí es cierto que hay gente que escribe Ozonox en el buscador y cae en mi trampa, concretamente en la hoja de reclamaciones, varias veces a la semana…

    En cuanto a lo del sexo y aprovechando que lo hayas mencionado tú primero: soy liberal hasta lo que mi ética (sobre la que no voy a disertar aquí) me permite. Para las acciones ajenas carezco de moral y me parece bien que cada cual haga de su capa un sayo ya que no tengo ni deseo tener autoridad para juzgar a nadie… Yo no pienso que “todos” los hombres busquen “sólo” sexo y, si así fuera, seguro que encontraría una forma de sacarle partido a esta singular preferencia; sin embargo, parece que muchas mujeres así lo piensan y esa pregunta es la que las conduce aquí, lo cual me llama la atención. ¿A ti no?

  3. Pues si fue un sarcasmo… agridulce noticia me das. Me alegro por ti, porque últimamente no te veía (leía) animada en exceso y me apeno de mi mismo pues si ya ni los sarcasmos veo… ¡¡Señor llévame, ha llegado mi hora!! (desactivando modo teatral) 😀

    En cuanto a lo de ser liberal hasta lo que tu ética te permite… ejem… si, estaría bien una larga disertación para ver cuan sórdida puedes llegar a ser. Algún día a ver si me pongo en serio a tratar de averiguar la contraseña de esas entradas protegidas que tienes… morboso que es uno. 😛

    Un beso grande y que sepas que te sigo leyendo, aunque no siempre saque tiempo o tenga la oportunidad de comentar.

  4. Todo un placer!! Yo aún no le he pillado mucho el tranquillo a lo del blogroll, pero investigo y hago idem con vos, si tampoco tienes inconveniente.
    Mil gracias!!!

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