Estética, hombres y sexo según la esteticien que me hizo el integral

—Dime.

—Sí… Tengo cita. Depilación.

—¿Tu nombre?

—Jaute. Hum… Creo que no di apellido pero, vamos, tampoco creo que te haga falta, ¿no?

—No, no. Está bien. Te tengo aquí apuntada. ¿Qué te vas a hacer?

¿Qué me voy a hacer? ¿Yo?

—Depilación, ¿no?— Y me lo va a hacer alguna de vosotras, digo yo.

—Sí, mujer, quiero decir que qué es lo que quieres que se depile.

Ya empezamos… Peluquería unisex de pueblo pequeño. Me tomo la molestia de pedir cita y dar, a la vez, pelos (muy buen juego de palabras, Jaute) y señales para que calculen el tiempo que voy a consumir y evitarme, de paso, el bochorno de que el cincuentón que hay detrás de mí esperando, no a su mujer, sino a su señora, se la pueda cascar esta noche pensando en los trozos de mi piel que estarán, dentro de un rato, más suaves, pero permitiendo que me oiga mi jefa mientras me explayo al teléfono y soporto la sonrisita guasona durante dos días laborales más para nada.

—Hum… Creo que tomaron nota cuando pedí la cita.

—Sí, sí, cierto. Aquí está… O sea que van a ser axilas e ingles.

Toma ya, cincuentón.

—Sí. Eso mismo. Gracias.

—Vale, pues dame tu chaqueta y ponte esta bata y… Eso. Ahora, si no te importa, espera ahí sentada que Susana en seguida te atiende.

—Gracias.

Madre mía, que embadurnada vas, hija. ¿Por qué te pones tanto pote para venir a la peluquería? Se te estropeará con el agua y se te pegarán los pelos a la cara. Déjala, Jaute, a ver qué te importa a ti. Nada. Sólo intento comprender la lógica humana. Ya, como si tú no hicieras chorradas de vez en cuando. Ahora mismo, sin ir más lejos. No es lo mismo. Esto es higiénico. Los cojones. Ya eres higiénica cuando te lavas el chocho. La depilación sólo responde a tu sentido de la estética. Está bien: he pensado que alguien podría comérmelo más afanosamente si no hubiera ni un puto pelo. El afán no depende del pelo, tonta, sino del gusto personal del muchacho. Pues a mi madre le encanta la sopa pero se muere de asco y es capaz de vomitar todo lo que haya comido ya si en algún momento se encuentra un pelo en el plato. Ya, a mí no me la das. Pues vale, pues me lo hago porque quiero y punto pelota.

—¿Jaute? Pasa por aquí. ¿Axilas e ingles?

Mecagoentodo. Mecagoendios. Debí haber venido con una pancarta. ¿Qué miras, rubia de bote? Pues tu tienes pinta de padecer un ocito. Jajaja. Muy bueno, Jaute. El mejor chiste para la ocasión. En fin, tira para adelante…

—Vete quitando la ropa y… ¿Cómo vas a querer las ingles?

A la plancha.

—Todo fuera.

—Pues con las bragas igual: todo fuera.

—¿Sí?

—Sí. ¡Ah! ¿Te crees que  a mí me importa? Visto un chocho, vistos todos.

—Muy bien.

—Claro que ellos dirán que no; igual que yo te digo que vista una polla, vista sólo una polla.

—Muy cierto. Aunque el tamaño, tenemos nosotras razón, no importa, ¿no?

—Huy que no. Quita, quita. Estoy yo ahora enrollada con un tío que tiene tres dedos… No, de los tuyos no, que tienes manos de Barbie; de los míos… De diámetro, y de la longitud no te hablo que te voy a poner los dientes largos.

—Vaya, qué afortunada. Pero insisto en que la importancia del tamaño no puede ser comparable a la de la destreza del usuario, ya me entiendes.

—Ya, pero donde esté un pollón que se quite todo… Tienes los pelillos algo más largos de lo que a mí me gusta. Te va a doler.

—Vaya por Dios. A mi me duele siempre. Es que he estado muy liada y no conseguía tener un rato para esto dentro de vuestro horario. La verdad, no sé si quiera por qué me torturo con la depilación, tampoco creo que tenga yo tanto.

—Huy, hija, qué va. Para nada. Yo que he visto ya de todo te digo que aquí vienen mujeres con una zona púbica que les llega casi hasta las rodillas. Y les sube por la tripa también, no te creas.

¿Ves, Jaute? Somos afortunadas. Dile que muchas gracias, dale 5 euros por las molestias y di que te lo has pensado mejor. Ni hablar. De aquí no se mueve nadie hasta que se haga lo que hemos venido a dejarnos hacer.

—No me has dicho, ¿es el pollón, además, diestro?

—Pues sí, no lo voy a negar. Soy una mujer feliz. Además yo acababa de romper con un chico por el que estaba absolutamente loca y… Tranquila, que todavía no te doy el tirón… Pues eso, que me traía por la calle de la amargura.

—Sí, lo mejor es lo que hace la gente moderna: folla bien y no mires con quién. Yo, lamentablemente, he salido algo tradicional y… ¡Ay! ¡Joder, me has dicho que aún no darías el tirón!

—El factor sorpresa es muy importante… Pues yo sí soy moderna, como tú dices, pero con éste me quedé muy pillada y llevábamos tres años saliendo y la cosa tenía que acabar, claro.

—¿Aburrimiento?

—No, no. Más bien un problema de prioridades: él estaba entre las tres primeras mías y yo no figuraba en su lista.

—Lo siento. Soy bastante empática, así que no es necesario que me hagas una demostración del sufrimiento que hayas padecido.

—Huy, a lo mejor te crees que yo disfruto torturándote aquí, con la cera y los tirones. Para nada. Pero así es el trabajo y hay que hacerlo. Además te vas a ir de aquí muy guapa, así que no me seas cobarde y quejica. ¿Tú tienes novio o algo?

—Algo. Jajaja, no, no, estoy bromeando. Me dan un poco de miedo los novios. Aún me acuerdo de la perradas que me hizo el último.

—Pero vienes aquí a hacerte esto… No sé, lo quieres integral, ¿verdad? Pues eso no es para mirártelo tú en el espejo. Estarás interesada en alguien, digo yo.

—Yo también digo eso.

—Ya veo que no te apetece dar detalles.

—Si te digo la verdad, ahora mismo no tengo cabeza para hablar de hombres ni de sexo. Debe ser que los tirones ya han comenzado a hacer su efecto.

—Pues si acabamos de empezar… Por cierto, ¿de verdad quieres que te lo quite todo?

—Me da en la nariz que ofende tu sentido de la estética. ¿Qué otro estilo propones?

—Es que eso de que no quede nada a mí no me gusta; será porque tengo los labios muy grandes.

Vale, Jaute, desconecta ahora mismo el módulo de imaginación gráfica o lo vamos a pasar mal.

—Ah, ¿si?

—Sí. Aunque tú lo tienes todo pequeño; igual a ti te favorece. Déjame, de todos modos, que te haga lo que a mí me gusta y si no te convence damos otro tirón más y en paz.

—Tienes razón en todo: habrá paz después del último tirón y sí, me parece razonable probar tu sugerencia antes de decidirme. Sí es cierto que lo tengo pequeño y recogido. Y hablar de todo esto me recuerda como un ex mío, el de las perradas sin ir más lejos, no estando, precisamente, bien dotado y sí algo acomplejado me acusaba, desde que se acabó la luna de miel hasta que se acabó todo, de tenerlo demasiado grande.

—Típico.

—Sí que lo es. Yo nunca habría mencionado que él la tenía pequeña. Y me hería, fíjate qué tontería, que me dijera que tengo el chocho grande igual que si me hubiera dicho que tengo las tetas pequeñas.

—Huy, ahí sí que no estoy de acuerdo. Yo lo tengo enorme y pienso que es mejor, se siente más. Estoy orgullosa de mi chocho grande…

Jaute: te vas a cagar. Ahora sí que vamos a sufrir los tirones. Has ofendido a la chica y vamos a pagar las consecuencias, ya verás. ¿Es que no has oído cuando te decía que tenía los labios grandes? Labios grandes, chocho grande. Idiota.

—Esta parte sí que te va a doler.

—Creía que era muy importante el factor sorpresa.

—No, no, si te vas a quedar de piedra cuando dé el tirón. Vas a ver qué sorpresa.

Joder…

—Bueno… Pues ya. A ver si te gusta.

Qué bien, parezco un cartel publicitario: “Ven a meterla donde Charlie Chaplin perdió el bigote”. No pongas gestos, se natural. Hay que decirle que no con delicadeza. No queremos que el último tirón se convierta en tres o cuatro de los peores.

—Pues la cosa es que… No sé. A lo mejor porque llevo tanto tiempo con el mismo corte de pelo, ya me entiendes…

—Claro, mujer. No pasa nada. Esto lo arreglamos a tu gusto en un momento. Relájate que ya casi estamos, pero ten en cuenta que podríamos estar ya, pero como tú mandas…

¿Cómo puede estar el cincuentón aún aquí? No importa. Recoge el cambio y vamos a tomar un cafelito y un pastel que nos lo merecemos.

—… Y 2 hacen 40.

—Pues quédate con los 2 para ti.

—Pues muchas gracias, mujer. Y haz de “no dejes pasar dos meses sin depilarte el chocho” tu lema. No lo pasarás tan mal la próxima vez.

—Sí, gracias. Lo tendré en cuenta. Y el cincuentón también.

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Un pensamiento en “Estética, hombres y sexo según la esteticien que me hizo el integral

  1. Mujer grande, coño grande. Mujer pequeña, todo coño. jejejej.

    Muy gracioso, incluso podría ser el guión de nuestro próximo gran éxito tras el fulgurante Chocho Mocho.

    Bsss

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