Cómo renovar tu ropero y hasta ropa del hogar en tiempos de crisis sin sentirte culpable

Qué:

  • 1 lavadora modelo Trancas y Barrancas del ‘77
  • Aprox. 5 Kg de ropa de colores vivos de temporada
  • 1 toalla de baño usada
  • 1 fregona y 1 cubo de fregar
  • 200 euros o lo que te permita la factura del móvil*

Cómo:

  1. Carga la lavadora y escoge un programa para colores delicados. Los colores, para este propósito, no han de ser delicados en absoluto sino, muy al contrario, estar dispuestos a darse de hostias entre ellos tan pronto alguno de los usuarios de la maquinaria haya dejado la rueda de la temperatura programando una superior a los 250ºC. Ya que estamos, comprueba que el anterior operario no necesitaba eliminar una plaga de chinches y la temperatura está programada por debajo de los 30ºC.
  2. Si posees el modelo de lavadora adecuado, el ciclo hará una pausa entre aclarado y retirada de agua y centrifugado, de forma que el programa continuará sólo por sugerencia manual (fig. 2: palante). Acciona la rueda y huye de la cocina y sonoridad de cañerías. Recomiendo encarecidamente para el total éxito de este proyecto el uso de auriculares y música heavy metal o jazz no por debajo de los 135 decibelios.
  3. Retorna a la cocina, a ser posible relamiéndote con las expectativas del próximo fin de semana. Si no es jueves o se carece de una agenda que proporcione profusiones de saliva puede utilizarse el recuerdo súbito del montante de la factura del móvil* que vencerá en los próximos días. Pon poca atención y considera sólo que el equipo de lavado no emite ningún sonido y que el piloto rojo no está iluminado. A continuación abre el tambor con alegre disposición.
  4. Nota al abrir la portezuela del jodido trasto que el programa no ha seguido su curso y que aún conserva el agua. Es fundamental que la existencia de fluido no sea perceptible hasta la apertura y liberación del mismo.
  5. Reacciona con rapidez y cierra la portezuela sólo tras la formación de un charco tamaño gota fría en Levante en el suelo de tu cocina.
  6. Recoge el agua con una toalla de baño y una fregona.
  7. Cuando esté casi todo el agua recogida con los distintos utensilios, recuerda que aún queda agua en el tambor y prepárate para avanzar manualmente el programa hasta el punto de centrifugado que ya debería haberse realizado durante la sesión de música, esperando que así, por fin, la lavadora deseche el agua sobrante.
  8. Tan pronto comience el drenaje, notarás que una media ha escapado del tambor durante la riada y ha quedado atrapada, mitad dentro y mitad fuera, con la puerta. No te preocupes, éste es un paso imprescindible.
  9. El modelo adecuado de lavadora no permitirá abrir la puerta para rescatar la media ya que está ejecutando un programa. Prueba las distintas e infructuosas posibilidades disponibles (ej.: retroceso manual del programa, parada, porrazos en puntos varios de la estructura de la maquinaria).
  10. Observa la ironía y sospecha de todos los enemigos, visualizándoles en el momento en el que te roban las llaves de casa que guardas en el bolso y entran a hurtadillas dispuestos a contraprogramar la lavadora y sus tres leyes de la robótica sólo por fastidiar un rato.
  11. En este punto es donde nos detenemos a reflexionar; ya casi hemos terminado y cualquier paso en falso podría malograr nuestro proyecto. Tras unos minutos, llegarás a la conclusión de que los colores no se han mezclado, luego nada puede ocurrirle ya a tu colada. Vuelve a poner la lavadora en marcha, en el mismo punto de centrifugado en el que quedó al descubrir el intento de fuga de la media. Si eres religioso sentirás ahora deseos irreprimibles de encomendarte a la deidad de tu elección; es perfectamente comprensible y, si no puedes evitarlo, hazlo, siempre considerando que acaba de jugártela y puedes estar pecando de inocente.
  12. Cuando visiones la media que no está ni dentro ni fuera retorciéndose y enganchándose en la junta del tambor y que otros días impide las fugas de fluido, y comienza a arrancarla de la puerta delante de tus propios ojos te preguntarás, si eres hombre heterosexual o mujer homosexual, qué rollo es ese de las carreras que te cuenta tu novia interrumpiendo el magreo de sus muslos enfundados en medias de licra que, ahora lo comprendes, resulta de una resistencia superior al de la mismísma tela de araña. Este sentimiento de cabreo también es normal. Reza.
  13. Una vez que el centrifugado llegue a su fin, deberás esperar hasta quince minutos antes de que la cachonda de la lavadora te permita abrir. Una vez lo logres y te dispongas a sacar la ropa para tenderla, descubrirás que todas las prendas a excepción de un par de calcetines desparejados están enrollados, arrugados más allá de la capacidad de trabajo de una plancha de este siglo, dados de sí y anudados alrededor de la media y de la goma de la puerta que saldrá despedida sin oponer resistencia.
  14. Mañana saca todas las pelillas que te puedas permitir y sal de compras. Al fin y al cabo no ha sido culpa tuya.
  15. Deja la toalla empapada en un barreño. Bajo ningún concepto la tiendas hoy mismo ya que esto impediría el asentamiento del olor a moho, imposible de lavar, y por tanto te dejaría sin necesidad de adquirir una nueva de forma inmediata.

Nota para nuestro club de perfeccionistas: vuelve a encajar la junta en la escotilla del tambor asegurándote de que eres incapaz de hacer lo mismo con el aro de alambre que la mantiene fija en su sitio. De este modo podrás disfrutar de una fuga todas las semanas.

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3 pensamientos en “Cómo renovar tu ropero y hasta ropa del hogar en tiempos de crisis sin sentirte culpable

  1. Yo ya he empezado a rezar. Pero para que Hellboy no lea esta entrada, porque ya me puedo ir olvidando de que vuelva a poner una lavadora, yo que siempre le vendo que es sencillísimo! 😆

    • Querido Hellboy:
      No me puedo imaginar qué puede hacer por aquí un guitarrista tan cañero como tú pero, por si las moscas, has de saber que lo anterior es un ejercicio de ficción, al igual que lo demás. Y Circe no me debe 20 euros, quiero decir que esto no ha sido concertado.
      De todos modos, las lavadoras tienen también un programa de centrifugado intensivo muy versátil pero al que sólo se llega después de superar los distintos niveles previos, vamos, como el mejor de los vídeojuegos.

      Besos.

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