Un rollo en 20 minutos

El reportero intrépido y yo discutíamos ayer mi necesidad de promocionar mi blog. Escribe un correo a todos tus contactos, me dijo, diciendo en dos líneaslo suyo es la demarcación de contenidoque, aprovechando tu segundo aniversario, has realizado cambios en la estructura del blog para que resulte más atractivo.

A mí me da vergüenza el márqueting. Tardé seis meses en atreverme a enlazar mis propias entradas en Facebook aunque, debo reconocer que, una vez que lo probé y lo convertí en práctica habitual, me resultó muy fácil hacer lo mismo con Twitter. Luego WordPress lo incluyó de forma automática entre sus herramientas y vencí mi natural timidez para siempre.

Pero consideré el consejo de mi reportero, que a veces se parece más a un editor, tras añadir él que ni si quiera Punset estaría donde está sin algo de mailling, y me dispuse a escribir el infame correo que alentaría a todos mis lectores, pasados y presentes, que continuaran o regresaran a echar un vistazo. El auténtico problema: ¿cómo puedo decir que aprovechando el aniversario de Pobre de espíritu he cambiado la estructura sin que me crezca la nariz? Ninguna estructura sobrevive más de seis meses. A veces, nada más activar un tema de WordPress, me encuentro con que han sacado uno nuevo que, me parece, se ajusta mucho mejor a lo que yo necesito. Y se queda esa idea ahí flotando en mi cerebro: lo quieeeroooo, lo quieeerooo. Igual, igual que con los zapatos de un escaparate.

En lugar de algo tan deshonesto, me decidí por la verdad: que me comprometía a actualizar con mucha mayor frecuencia, de verdad, que mi sequía se había debido a mi nuevo domicilio, a mi nuevo trabajo, una especie de nueva rutina que parecía incapaz de albergar sentada tras sentada frente al monitor como antaño, ¿os acordáis?

Al reportero le pareció que esto no era márqueting sino ruegos. A mí me pareció que de todas formas no me apetecía escribir el jodido correo. Por eso no recibisteis nada (seguro que alguno se preguntaba ya si había perdido su dirección).

En cuanto a 20 minutos y su concurso de blogs de La Blogoteca, había pasado dos veces de largo. La primera, obviamente, porque es prácticamente imposible decidirse a comenzar un blog, escribir las primeras entradas, darle un diseño atractivo e inscribirlo, todo en el mismo día. Además, yo no tenía planeado nada de esto. El segundo año me pudo la vergüenza: ¿cómo iba Pobre de espíritu a optar al premio de 20Blogs? Mi inscripción me resultaba demasiado arrogante. Un amigo, si embargo, se lanzó a ello y, cual fue mi sorpresa cuando queriendo votarle me encontré con que no podía. Chocante que alguien piense que un lector no sea capaz de votar cuando es quien lee, de verdad, y por lo tanto experto en la materia. También leí muchas críticas acerca de los intercambios de votos que, al parecer, y seguro que debido a que todos lo votantes tengan un blog inscrito, se dieron.

A pesar de todo y a modo terapéutico, estuve ya entonces decidida a que este año no se me escapara la oportunidad de participar. Inscribí mi blog en La Blogoteca y después esperé pacientemente a que comenzara el período de inscripción para el concurso. Votos, para ser del todo honesta, no esperaba porque, me siento muy orgullosa, mis lectores disfrutan leyendo y sus lectores, la gran mayoría son blogueros, también. Y son, en definitiva, como yo misma debería ser, iguales a esos actores que no acuden a la ceremonia de los Óscar. Y qué elegancia prestan estas pequeñas rebeldías… Pero este año yo no me podía permitir el lujo de la rebeldía ya que ya me había permitido el lujo de la sequía.

La sorpresa, como suele ocurrir en estos casos y como es necesario para que pueda sorprender, no se ha dado al no recibir ni un miserable voto, por extraño que pueda resultar a alguno, sino en que llevo una semana recibiendo comentarios de “no asiduos”. Estos comentarios son de otros inscritos que me desean suerte a la par que se la desean a ellos mismos en el concurso. En otras palabras, se presentan, me dejan enlaces, me piden que eche un vistazo a su blog y luego, eso sí, según mi conciencia, vote.

Y yo, que ya no tengo conciencia, compruebo que mi número de votos sigue siendo cero y borro los comentarios.

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2 pensamientos en “Un rollo en 20 minutos

  1. Seguro que el reportero intrépido quiere que tu blog sea todavía más conocido de lo que es ya. Además, tiene sentido lo que dice. El éxito en un ámbito tan competitivo como es la blogosfera, es importante la promoción. Lo que en publicidad siempre dicen: hay que estar en la mente de los lectores. Hay personas a las que publicitarse les produce un poco de vergüenza pero al fin y al cabo, con no contar mentiras sobre uno mismo o hablar mal de la competencia, es suficiente.
    En cuanto al concurso del diario ese, mientras los participantes no violen la normativa de la competición, pues toda acción es válida. Suerte.

  2. Para mí siempre vas a ser la mejor.
    (Ya se que no es consuelo)
    Al margen de eso te mereces muchos más lectores. Ojalá al menos esa inscripción (blogueros interesados al margen) sirva para subir las estadísticas y para que alguien, algunos, se sientan en este sitio fresquitos y confortables como si se encontraran bajo la sombra de un pino. 😉
    Y dale caña, que te veo inspirada (eso es bueno, no como otras…)

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