Como un perra

Mujer anzueloLos perros no tienen conciencia del mañana ni del ayer. Si tienes un perro y un trabajo, cuando sales de casa para ir a trabajar, tu perro se siente abandonado, dejado de la mano de dios —o de la tuya— y unos minutos después comienza vivir el resto de su vida, de la forma más inconsciente, sin ti.

Quizás recuerde que hay vidas más alegres; es entonces cuando acude a la cocina, al jardín, a la terraza o a donde quiera que le dejes el cuenco decorado con un hueso, lleno hasta arriba de pienso, justo al lado de la palangana que tu madre te compró para que puedas fregar los platos igual que ella: con 5 litros de agua calentita y una sola gota de Fairy —hay que ahorrar— también llena de agua, sin Fairy, pero con otros elementos más o menos abundantes dependiendo de las molestias que te tomes a la hora de limpiar para tu mascota.

El resto del día lo pasará durmiendo, al acecho de los vecinos, olfateándoles por debajo de la puerta cuando éstos pasen por delante de tu vivienda, lamiéndose los genitales y realizando un sinfín de actividades relacionadas con la excreción de saliva y el interesante mundo de los aromas.

Y tras varias horas de dedicarse a la contemplación, algo le inducirá a recordarte: el ruido del motor de tu coche, los sonidos inconfundibles de las suelas de tus zapatos, las llaves tintineando al salir de tu bolsillo o tu voz, si eres de los que entran en casa despidiendo a alguien en el móvil. Tu perro o perra se sentirá encantado de verte, te lamerá o te saltará encima; el animal estará próximo a orinarse de gusto de verte —también puede ser debido a que su vejiga relacione tu llegada con el segundo y último paseo del día.

En esto estaba yo pensando cuando ayer, mientras agotábamos juntos las horas antes de otro de sus interminables viajes, frente a la chimenea puramente decorativa, con sus leños que nunca prendemos, alcancé un tarugo y se lo ofrecí a la vez que le pedía:

—Antes de irte, atízame un tarugazo en la zona occipital.

—¿Estás tonta? ¿Y para que voy a hacer eso?

—Para dejarme inconsciente y amnésica hasta tu regreso.

—Desde luego que sí, que estás tonta.

—Cómo se nota que tu madre no os dejaba tener perro.

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